El Arrepentimiento

Arrepentimiento capítulo 5

Ahora veamos que leemos en el NT .

Recordemos a Pedro, discípulo de Jesús que muchas veces no pudo comprender lo que sucedía como lo vemos ante el querer defender con su espada a su maestro (Mat 26:52-53), luego cuando se le anuncia  su negación (Mat 26:33-35), cuando se considera más importante que Juan quien los seguía en la última instrucción del Señor a éste (Juan 21:20-22). Como también vemos que el propio Jacobo y Juan su hermano buscaban su conveniencia en el reino venidero y como estos mucho mas.(Mar 10:35-38) . Podemos ver que todavía existía en ellos sentimientos carnales al igual que a muchos de nosotros hoy en día.

Pero todo cambio cuando el Señor envía al Espíritu Santo de Dios para ser bautizados.

Se produce entonces una manifestación que alarma a los que moraban en Jerusalén, aunque solo algunos se maravillaron del evento mientras otros se burlaban. Porque sabemos que no todos están amparados en la misma situación delante de Dios. Pero es notorio que no hubo distinción de etnias. Solo notamos que unos entendieron y otros se burlaron.

Ahora aquel mismo Pedro quien ahora había recibido el bautismo del E. Santo se levanta a explicar lo acontecido y ante la alarmante  situación comienza a pesar la culpa según tocare a cada uno y les apremia obtener una solución al problema, por lo cual los interesados preguntan que podían hacer, la respuesta de Pedro fue primeramente: “arrepentíos” para luego ser bautizados.

Hch 2:37  Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Hch 2:38  Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Mas adelante en el libro de los hechos encontramos nuevamente a Pedro y a Juan declarando lo que Jesús vino a dar a la humanidad.

Hch 5:31  A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.

La primera gran necesidad era arrepentimiento, a lo cual le sigue el perdón de pecados.  

Podemos notar que son cosas consecuentes pero diferentes. Por lo que entendemos que arrepentirse no es sencillamente reconocer nuestros pecados, sino mucho más que eso, ya que es necesario reconocer la soberanía de Dios, la vulnerabilidad de nuestro ser, contaminado por el mundo y la necesidad de someterse a la voluntad de Dios. Luego de lo cual sigue el proceso del bautismo en el nombre de Jesucristo, quien pago con su muerte expiatoria por nuestros pecados y nos permite ser llenos de su Santo Espíritu que nos guía en el camino a seguir.

Es interesante recordar que la contaminación del mundo continúa a nuestro alrededor y no podemos pensar que ya somos inmunes a ella.

 Si leemos en Hech 2:5 Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos……../

Aquí vemos que eran varones piadosos, que si buscamos su significado como vocablo hebreo hasid que se traduce como piadoso, o santo, o fiel, según el contexto. Quiere decir que eran hombres que consideraban el camino de Dios pero el mundo les contaminaba.

Miremos también  a Pedro y a Juan en el pórtico de Salomón, o sea en el templo, en el lugar que iban los judíos devotos. Ellos realizaron señal que lleva a muchos a creer y consultar que hacer, ya que sus conciencias les condenaban y la respuesta fue la misma y lo vemos en : Hch 3:19  Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, ….

Aquí encontramos la necesidad de arrepentirse, seguida de la conversión. Con lo que entendemos que arrepentirse no es solo dejar de hacer lo que hacíamos, ya que eso lo podríamos encerrar en convertirse y no va a estar expresando dos veces lo mismo, ¿verdad?.

Luego tenemos en Hechos 8:22 , la orden dada a Simón (el mago), que había confundido el poder del E. Santo como algo que se podía comprar para usufructuar después.

Hch 8:22  Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón;

Hch 8:23  porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.

Aquí el arrepentimiento es sobre una actitud, un sentimiento de ambición y poder desenfrenado que nacía de su corazón que le hacía estar en una triste condición.

Hay un delgado hilo que diferencia el arrepentimiento y el remordimiento.

Este último no produce cambio personal, ni lamento que se pueda presentar delante de Dios con la necesidad de buscar el perdón y dispuestos a aborrecer dicho pecado como seria sentirse arrepentido.

En el remordimiento es nuestro yo que se vuelve contra sí mismo acusándonos de manera que nos produce amargura y  condenación, al punto de despreciar la acción realizada pero no a sí mismos por haberla realizado. Para los psicólogos es fácil de solucionar con tan solo aceptar que errar es humano y es parte del aprendizaje emocional.

 A pesar de esta diferencia muchas veces se usa indistintamente ambas palabras.

Podemos citar la declaración de Pablo en Rom 7:18  Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.

Rom 7:19  Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.

Rom 7:20  Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.

Rom 7:21  Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.

Rom 7:22  Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;

Rom 7:23  pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

Rom 7:24  ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

Rom 7:25  Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado 

Viendo esto quizás nos preguntemos y entonces ¿cómo se consigue el arrepentimiento?

En Hechos 11:18  vemos que el arrepentimiento es una dadiva de Dios, ya que leemos: Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!

De manera que Dios llama al arrepentimiento y cuando alguien recibe el llamado es capaz de comprender el camino a seguir y los cambios a realizar.

Lo vemos también en las enseñanzas de Pablo a Timoteo cuando leemos:2Ti 2:24  Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido;

2Ti 2:25  que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, …..

Tambien podemos entender que  la ignorancia de la necesidad del arrepentimiento permite atenuar el juicio de Dios, pero todo tiene su límite y su tiempo ya que vemos en: Hch 17:30  Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;

Ahora veamos una situación que podríamos considerar más bien remordimiento y que fue la que vivió Judas Iscariote en: Mateo 27:3

Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,…..

Pero su arrepentimiento fue más bien remordimiento por volverse contra sí mismo de tal modo que leemos en: Mat 27:5  Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.

Pablo nos presenta en su discurso de despedida  en Mileto, que el mensaje de toda su predicación se fundamento en el arrepentimiento para con Dios, quien nos da luego el don de la fe(Efe2:8), en Jesucristo como leemos en:

Hch 20:20  y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, Hch 20:21  testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo

Ya que ese fue el llamado que en la visión que a Pablo le fue impuesto y lo vemos relatado por él mismo en su defensa ante el rey Agripa en:

Hch 26:19  Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial,

Hch 26:20  sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento

Estas obras son resultado de verdadero arrepentimiento, pero recordemos que el hacer simplemente buenas obras para aparentar un arrepentimiento solo engaña a sí mismo y no a Dios que conoce nuestro corazón.

Comunidad de Renacimiento en Cristo. cdr_cristo@gmail.com Ptr Carlos Allietti

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