Mi nombre es Carlos Allietti y tuve la gracia de Dios de recibir a Jesús como mi Señor y Salvador en el año 1997 en la ciudad de Las Vegas NV . USA. Desde entonces he dedicado el mayor tiempo posible para aprender a atender La Palabra de Dios.
Como todos, en un primer tiempo mi objetivo fue aprenderla en profundidad. Para lo cual realice varios cursos de Teología, doctrina, y enseñanzas Bíblicas. Como así también cursos de consejería. Con el tiempo me di cuenta que todo ello era solo un paso y que había mucho mas que perseguir conocimiento, recordando que en 1 de Corintios nos aclara que el conocimiento envanece pero el amor edifica. Con lo que logré entender porque tantas divisiones en la iglesia que el Señor compro con el alto precio de Su sangre para que fuera libre. Traje a mi memoria, la característica de la iglesia de Corintio, la cual se consideraba la iglesia que todo lo tenia, pero le faltaba amor .
Me recordé ademas lo estudiado de aquella ciudad la cual se asemeja mucho a nuestros días y me hizo entender que la Biblia con los acontecimientos pasados nos va corrigiendo los errores presentes, para que no seamos como dice: 2Pe 2:22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.
En lo personal considero que toda la Palabra de Dios nos guía al arrepentimiento, de manera que podamos comprender nuestra condición y retomar el camino a casa, lo cual solo se logra si aprendemos a vivir La Biblia.
Pasado los años y después de muchos golpes que nos permiten atender el llamado del Señor, tuve la gracia de ser nombrado Pastor por La Iglesia «El Shadai» en Las Vegas la cual es liderada por el Pastor Hector Guzman y Su Esposa Geneva que junto a toda la familia dedican sus vidas a la enseñanza y la adoración de Dios en el nombre de Su Hijo Jesucristo.
Al volver a Uruguay pude ver que en algunos lugares existia un gran distanciamiento entre hermanos e inclusive me fue necesario involucrarme para ayudar a hermanos que formaban parte de iglesias divididas y fracturadas por las trampas que el enemigo les tiende a muchas personas que aunque estén llenas de conocimiento les faltaba lo mismo que a los Corintios, el amor.
1Co 1:10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.
Para poder lograr este llamado de Pablo, es que trato de formar grupos de cristianos que no se sientan divididos por doctrinas, que no son mas que de hombres, y que tengan el deseo de compartir, debatir, aprender y luego vivir La Palabra de Dios con mucho amor .
Sin mucha mas presentación que no hacen al tema, les invito a formar parte de el maravilloso mundo del Cristianismo primitivo y asi volver a las enseñanzas de Jesús y sus discípulos.
Atte: Pt Carlos Allietti