No debemos confundir

Viviendo en el Espíritu

Rom 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Cuando comenzamos a leer en Romanos 8, podemos apreciar una maravillosa promesa de libertad. Pero me pregunto ¿es esta promesa para todos?

Es real para todos los que pueden cumplir con los requisitos de hacer suya la promesa.

Es común ver las discrepancias y divisiones existentes entre hermanos por motivo de las diferentes corrientes doctrinales; pero ¿qué es lo que nos lleva a esas diferencias?. Ni más ni menos que la carne. El yo, el razonamiento humano, la falta de atención a las enseñanzas Bíblicas y el apoyarnos mas en lo humano o carnal. Como conclusión es porque andamos en la carne y por lo tanto quedan exceptuados de la promesa.

Pablo en la 1° carta a los Corintios nos dice:

1Co 1:10  Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

1Co 1:11  Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.

1Co 1:12  Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.

1Co 1:13  ¿Acaso está dividido Cristo?

Los fieles de la primera iglesia o también llamada iglesia primitiva vivían preocupados en no desviarse de las enseñanzas del Señor.

Desde que El Señor fue ascendido y conforme a Su promesa los discípulos recibieron la manifestación del Espíritu Santo en sus vidas ; comienzan a sucederse muchas transformaciones en la iglesia , pero no así en el cuerpo de Cristo( fieles al llamado y obedientes a la Palabra del Señor); esas diferencia se tornaron en divisiones llamadas doctrinas, porque hubo en la iglesia aparentemente muchos sabios que desobedeciendo la dirección del Señor Jesús o  podríamos decir quizás obedeciendo la dirección de su señor , aquel que busca la división, se preocuparon por agregar nuevas doctrinas.

Y ¿en que se basan estas doctrinas?. En pensamientos de hombres supuestamente sabios. Que si lo miramos bien fueron hombres por demás carnales. Que para mantener en alto sus razonamientos sacrificaron la unidad del cuerpo de Cristo, sin conseguir resultados en el plano espiritual.

Volviendo a citar a Pablo en :

1Co 1:26  Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;

1Co 1:27  sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;

1Co 1:28  y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,

1Co 1:29  a fin de que nadie se jacte en su presencia.

Los inicios de la reforma protestante fueron engendrados en la propia iglesia universal ; o mejor conocida como católica. Hubo pues monjes que les pareció un abuso los lineamientos que la iglesia  había tomado y decidieron intentar corregirlos como se había hecho en otras oportunidades por medio de los diferentes concilios. Pero se les fue la mano. Eso fue lo que le pasó a Martin Lutero. El no buscaba una división, más bien quería algunas correcciones. Pero nuevamente el enemigo lo utilizó para encender la chispa que faltaba y comenzar otro proceso de división.

El propio Señor Jesús les enseñó a cerca de los desastres que produce la división a pesar que en ese caso se refirió al grupo de satanás; diciéndoles:

Mat 12:25  Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.

Mat 12:26  Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? 

Pero para no desviarnos más del tema la pregunta que queda es: ¿ y todo esto, porque razón?. La respuesta es porque somos carnales. El propio Pablo lo confirma a los Corintios de una manera que debería haberles dolido el corazón al igual que nos debería doler hoy a nosotros.

1Co 3:1  De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.

1Co 3:2  Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,

1Co 3:3  porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? 

Pues entonces a la pregunta inicial de este tema, nos queda responder que en realidad, no es para todos la promesa, porque no todos logran andar conforme al Espíritu.

Somos carnales porque a cada grupo que está liderado por hombres que anhelan posición y reconocimiento, le es necesario tener la razón y es por eso que los calvinistas tienen la razón, los arminianos tienen la razón, los católicos tienen la razón, los adventistas tienen la razón, los testigos tienen la razón, los mormones tienen la razón y hasta los islamistas, hindúes, budistas y otros tienen todos la razón. Nos interesan las cosas que afectan el hoy, nos mueve el deseo de poder contestar todas las respuestas, hay en nosotros la búsqueda de posición, fama, renombre, etc.

Y nos falta temor de Dios, respeto a Su voluntad soberana. Ya los discípulos sufrieron esta desbastadora situación a la que podríamos llamarle enfermedad de poder, de búsqueda de posición; que demuestra un alto grado de carnalidad.

Recordemos los versículos que lo declaran:

Mar 10:35  Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos.

Mar 10:36  El les dijo: ¿Qué queréis que os haga?

Mar 10:37  Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.

Entonces, esta fue la respuesta final de Jesús

Mar 10:40  pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado.

Cada situación no está a la deriva, todo se encuentra bajo el poder y control de Dios.

En nuestros días tenemos una variedad de doctrinas que dividen, separan, y hasta producen enemistad entre los que pretendemos seguir a Cristo. Eso es carnalidad.

La maravillosa bendición de Romanos 8:1 es dada a “los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

 Andar en la carne  es la más común de las maneras de vida.  Sería como solamente dejarnos llevar. Somos arrastrados por las sutiles trampas del enemigo conduciéndonos a vivir de una manera carnal con enemistades, pleitos, contiendas, etc. Y aún los que se creen sabios entran en la misma situación; siendo inclusive ellos mismos herramientas del enemigo mientras creen que obran a favor de Cristo.

Veamos entonces como continúa el enunciado en:

Rom 8:2  Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Rom 8:3  Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;

Rom 8:4  para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Si permanecemos viviendo en la carne, estamos fuera de la promesa.

Rom 8:5  Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Rom 8:6  Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

Rom 8:7  Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

Lamentablemente hay aun muchos que pretenden agradar a Dios con grandes predicaciones o con majestuosas alabanzas y conciertos que en realidad solo se agradan a sí mismos porque eso es lo que camuflada mente y hasta sin darse cuenta hacen los que andan en la carne.

Cuando es necesario motivación para adorar o corrección por medio de un mensaje para retomar el camino correcto y se ha perdido el temor de Dios; eso es andar en la carne.

Rom 8:8  y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Rom 8:9  Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Rom 8:10  Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.

Rom 8:11  Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Rom 8:12  Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;

Rom 8:13  porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Cuando Pablo les escribe a los Gálatas vuelve a hacer hincapié en la forma de vivir diciendo:

Gál 5:16  Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

Gál 5:17  Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. 

Gál 5:18  Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

En cambio hoy en día con la doctrina de la prosperidad podemos ver que buscan lo que quieren o lo que desde su interior pretenden. Al igual que en Marcos 10:35 querían conseguir algo que a la vista humana aportaba muchos beneficios.

Pero, sabemos cómo guiarnos con las instrucciones que nos deja ver Pablo, para poder huir de las obras de la carne:

Gál 5:19  Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,

Gál 5:20  idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,

Gál 5:21  envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

 Los verdaderos seguidores de Jesús huyen de la trampa del enemigo viviendo en el Espíritu. Por lo que Pablo dice asi:

Gál 5:24  Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Gál 5:25  Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

Gál 5:26  No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

Volviendo a Romanos leemos :

Rom 8:14  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Rom 8:15  Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Rom 8:16  El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

No le resulta extraño que hoy en día se considere que un seguidor de Jesús esta seguido de progreso económico, y lo pretenden demostrar al incrementan sus propiedades, su confort, que demuestran cuanto más prosperidad mejor  y en La Palabra, vemos lo contrario, ya sea en Pablo     ( mantiene una vida de renuncia y arduo trabajo) sino también todos los que han seguido sus pasos según leemos en sus cartas a sus discípulos.  Lo vemos además en aquellos verdaderos seguidores que han sido transformados por el poder del Espíritu, entre los que podemos nombrar a personas como Valdo, Wescliff, Jhon Hus, Savonarola, a los que se les considera los pilares de la reforma; quienes  de una manera más pacífica y cada uno en su ciudad se esforzaron por llevar las enseñanzas al pueblo, debiendo abandonar la comodidad de sus casas y hasta de sus familias por amor a Cristo y la predicación del evangelio.  Ello vivian en realidad el insuperable valor que nos deja el predicar a Cristo.

Rom 8:17  Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Hoy  en día los objetivos son diferentes. Son terrenales y por tanto diabólicos como dice en la carta de Santiago:

Stg 3:13  ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

Stg 3:14  Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;

Stg 3:15  porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.

El concepto de pensar en donde tienes puestos tus ojos, da para entender el camino que quieres seguir.

Pablo lo declara de ésta manera:

Rom 8:18  Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Rom 8:19  Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

Rom 8:20  Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

Rom 8:21  porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Rom 8:22  Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

Rom 8:23  y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Rom 8:24  Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?

Cuanta diferencia en lo que oímos hoy en día, ¿no te parece? Sé que es muy difícil poder conformarse con poco o mejor dicho con lo justo y necesario, lo cual nos sujeta a depender de Dios y vivir por fe, pero es la manera que dejamos que el Espíritu haga la obra en nuestras vidas según la voluntad de Dios.(Prov 30:8-9) es un hermoso ejemplo. 

Pablo dejo todo, hasta sus ideales o creencias  anteriores porque supo encontrar el verdadero camino y con él, la ganancia más grande que puede hallarse en la fe; la cual le permitió continuar diciendo:

Rom 8:25  Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

Rom 8:26  Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Rom 8:27  Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Más que vencedores

Rom 8:28  Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

No es menester nuestro el saber lo que Dios El Padre ha determinado en Su propósito.

Pero si sabemos que Dios hace las cosas y luego corrobora que son buenas como hizo cada una de las cosas que leemos en Génesis 1 “ y vio Dios que era bueno”

Rom 8:29  Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

La obra de predestinación de Dios es otro tema que entra en debate, pero en realidad no es importante ya que cada uno de nosotros debe comportarse sin detenerse a considerar si es o no predestinado; sino esperanzado en que podemos serlo y a su vez temeroso de que pudiera existir la posibilidad de perder la salvación. El ser humano cuando está seguro de algo generalmente no lo valora y hasta lo menosprecia.

Por eso Dios no dio a conocer  apellidos ni razas de los que ha predestinado, de manera que nadie tenga conocimiento de su situación delante de Dios.

Rom 8:30  Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

Es evidente que Él no hace las cosas a medias, pues si consideramos los miles de millones de personas de todo el planeta y buscamos quienes están realmente interesados en seguir a Cristo, nos podríamos dar cuenta la diferencia de los llamados contra los que no lo son. Puede que nos hallamos preguntado alguna vez: ¿ porque no logro hacer que tal o cual persona venga a los pies de Cristo a pesar de que he orado largo tiempo por él y lo he llevado a conciertos, campañas, predicaciones, y nada . La respuesta es simple “ no ha sido predestinado por Dios”

Rom 8:31  ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

Rom 8:32  El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Rom 8:33  ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

Rom 8:34  ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

También podemos notar la diferencia en aquellos que ante la más mínima situación difícil deja el camino y vuelve al mundo. Podría ser que estos no fueran llamados; pero no se debe descartar pues también pueden estar bajo prueba.  La más sabia decisión es no prejuzgar y vivir con la fe y esperanza de haber sido incluidos en el plan de Dios.

Rom 8:35  ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

Pero miren nuevamente lo interesante del verso anterior todas las cosas que se presentan no van de la mano de la prosperidad, las sanidades o los milagros; muy por el contrario están marcando problemas y situaciones de carencia.

Rom 8:36  Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.

Rom 8:37  Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Rom 8:38  Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

Rom 8:39  ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Definitivamente cuando Dios llama; capacita, guía y protege; pero debemos  anhelar y crecer en Fe, paciencia, amor, benignidad, gozo y paz.

Estos son específicamente los frutos del Espíritu.

El deseo de lo material nos enfoca al mundo y el desapego de las necesidades del mundo nos eleva al plano espiritual.

Por eso no debemos enfocarnos en lo carnal o físico sino en las verdades de La Palabra de Dios.

Ptr  Carlos Allietti