Analizando un diferente enfoque “ Zaqueo o Judas”
Muchas veces podemos ver que las personas nos confundimos cuando consideramos que estamos haciendo lo correcto a nuestros propios ojos. Pero qué pasa si se nos permite entender que hemos cometido un error. Podemos experimentar arrepentimiento o remordimiento según sea.
Aquí vemos dos hombres que la Biblia con diferente punto de vista y diferentes resultados.
Primeramente analizaremos a cada uno de ellos. De hecho que los dos eran Judíos.
Uno de ellos usado por los Romanos para recaudar los impuestos del pueblo de Palestina a quienes todos los judíos despreciaban por considerar que eran enemigos de su propio pueblo y se les denominaba como publicanos; éste era el caso de Zaqueo, quien además sabemos que era de baja estatura, pero se había hecho muy rico por actuar mal para los Judíos pero muy bien para los Romanos. Aquí vemos dos enfoques y un resultado.
El relato Bíblico de Zaqueo lo podemos leer en el Evangelio de Lucas cap 19.1-10 donde se nos confirma lo que dijimos que era jefe de los publicanos, rico y de baja estatura, además sabemos que la situación sucede en una zona de Jericó en la que había una especie de parque de descanso para el comerciante en el cual también se encontraba Zaqueo cobrando los tributos.
Ahora pasamos a Judas Iscariote. Quien la Biblia lo presenta como uno de los apóstoles de Jesús.
A primera impresión, diríamos que era un afortunado por su posición al lado de Jesús. Pero pronto veremos cómo se desaprovecha la misma y que no importa en que nos desenvolvemos o donde nos ubicamos en la sociedad, sino el corazón de la persona que solo se deja ver cuando Jesús nos confronta.
Pero además se puede encontrar en la colección de vidas y leyendas de los santos llamada “Leyenda Áurea” escrita a mediados del siglo XIII por Jacobo de Vorágine sobre la vida de San Mateo nuevos datos no Bíblicos de la vida de Judas antes de conocer a Jesús en los que se basó quien escribiera una obra en el siglo XIV un autor anónimo, titulada “Leggenda di Giuda” traducida es Leyenda de Judas la cual no tubo popularidad
En ella se relata que los padres de Judas decidieron arrojar a las olas del mar a su hijo recién nacido por haber recibido revelación en sueños que el mismo seria para ruina del pueblo.
Ese niño no muere ahogado sino que aparece en la isla de Iscariote, de donde proviene el nombre y fue educado por la realeza del lugar pero luego de enfrentar y matar al hijo de la reina tuvo que huir a Jerusalén en donde sirvió a Poncio Pilatos. Éste un día le ordena que trajera unas frutas y él para complacer a Pilatos no dudó en matar al dueño del huerto de quien hasta el momento nadie sabía que era su propio padre. Pilato ante la situación lo nombra heredero del huerto y lo casó con su viuda. Con el tiempo Judas descubre lo que había hecho y quienes eran esas personas, lo cual lo deja en medio de haber cometido un parricidio y un incesto y buscando lavar su mancha buscó hacerse discípulo de Jesús con la idea que de esa manera seria redimido de su condición.
Ahora nos alejamos de las novelas y volvemos a la realidad de la Biblia en donde vemos que se dedicó a robar el dinero que el Maestro le confiaba de las ofrendas.
Dejándonos ver que no importa en qué posición se pueda estar siempre al final se revela nuestro verdadero objetivo en la vida.
Lo más interesante de estas dos historias es el proceder de cada uno frente a reconocer sus errores ocultos en el pasado por la influencia del mundo pero reveladas ante la presencia de Jesús, veamos:
La Biblia nos relata que cuando Jesús confronta a Zaqueo, éste se alegra y corre a servirle.
Luc 19:5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
Luc 19:6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.
Al momento se llena de arrepentimiento por interpretar que había hecho cosas que no se enorgullecía pero que habían sido parte de su vida en oscuridad, e inmediatamente vemos lo que dice:
Lucas 19:8
Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
Increíble como quien más se preocupaba de adquirir bienes y ganancias materiales, pudiera obtener el deseo en su corazón de arrepentirse al punto de perder gran parte de su fortuna para retribuir su mala actuación pasada a la cual él antes no consideraba, hasta que Jesús le llamó.
En cambio vemos cuando Jesús confronta a Judas en:
Luc 22:21 Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa.
Como también lo vemos en Mateo: Mat 26:25 Entonces respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Le dijo: Tú lo has dicho.
La reacción de Judas fue la que tenía por costumbre, por más que quería aparentar santidad por estar con los santos ,entonces leemos en:
Luc 22:3 Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce;
Luc 22:4 y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría.
Luc 22:5 Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero.
Luc 22:6 Y él se comprometió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo.
Luc 22:47 Mientras él aún hablaba, se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarle.
Luc 22:48 Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?
Pero también vemos la reacción de Judas al entender su equivocación. Quien no siente arrepentimiento verdadero sino lo que llamamos remordimiento.
El arrepentido corrige su error aprende a humillarse a pesar del costo que esto traiga pero lo enfrenta. En cambio quien solo siente remordimiento no puede conocer la forma de dejar de despreciarse a sí mismo y considera que ya no es digno, decidiendo auto eliminarse como el caso de Judas o siendo perseguido durante toda su vida por su conciencia que le impide alcanzar tranquilidad.
Mat 27:3 Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,
Mat 27:4 diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú!
Mat 27:5 Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.
En la vida de las persona existen oportunidades que lo pueden llevar al arrepentimiento y dejar de considerar lo que hasta ese momento era importante, para ver las cosas como Dios quiere que las vea. O lamentablemente los otros que ante situaciones similares solo pueden llegar a sentir remordimiento, con el cual no recibe beneficio alguno.
Este mensaje fue para tratar de demostrar que si es cierto que muchos no necesiten sentir remordimiento por sus hechos pasados pero es muy posible que necesites tener un encuentro con Jesús para llegar a sentir un arrepentimiento que lleve a cambiar tu enfoque y te llene de felicidad como a Zaqueo y los que hemos podido invitar a Jesús a ser el Señor de nuestras vidas.
Ptr Carlos Allietti cdr_cristo@hotmail.com