El fariseo y el publicano

Luc 18:9  A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:

Luc 18:10  Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.

Podemos observar que el motivo de esta parábola fue no dar lugar a que nadie se sienta más que el otro. Ambos eran del pueblo judío, la única salvedad era que uno tenía una actividad que no era bien vista a los ojos de los demás. Pero Dios mira el corazón que es el que revela el verdadero sentimiento valedero.

Los dos subieron al templo y ambos fueron a orar. La diferencia es como se presentan delante de Dios. 

Luc 18:11  El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;

La auto-justificación no es correcta a los ojos de Dios. Ni en aquellos día y menos hoy en donde sabemos que Cristo murió para justificarnos por su sangre expiatoria. Por lo tanto si hoy en día caemos en la misma posición que el fariseo estamos pecando aun mas al desvalorar la única justificación que nos limpia y la gracia que nos salva que es solo por medio de Jesuscristo.

Luc 18:12  ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

Es muy común creer hoy en día que nuestras acciones nos posicionan a los ojos de Dios. Esto es así por las enseñanzas que recibimos de líderes que buscan su propia conveniencia para usufructuar con la religión.

Ya que quienes de esta manera procedan no son más que religiosos dispuestos a confundir aun a los elegidos.

La Palabra de Dios es clara, si ayunas, que sea en lo secreto. Ello no significa de que debes hacerlo escondido, sino que no es para obtener meritos humanos ningunos con el ayuno, ni bendiciones especiales por realizarlos. Es una demostración muy personal entre el Hombre y Dios en señal de arrepentimiento (como David), como agradecimiento, como señal reverente, etc; pero es puramente personal. Cuando por algún motivo específico se convoca a varias personas que estén en un mismo espíritu a realizar un ayuno es para presentar un quebrantamiento, un clamor, una solicitud; pero dejando lejos de nuestro pensamiento que por dicha realización doblaremos la mano de Dios para que sean contestadas determinadas peticiones. Estamos muy confundidos al respecto. Como tampoco debemos compararnos con ayunos realizados en el A.T dirigidos por voluntad de Dios por medio de Sus profetas.

Luc 18:13  Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.

Quizás para muchos ésta sea una demostración de humildad, pero en realidad el publicano solo reconoció lo que somos por culpa de la contaminación del pecado delante de Dios.

Pablo mismo se consideró miserable por no poder controlar nuestro cuerpo físico.

Romanos 7:24-25

Para los religiosos el pecado se centra en alguna mala acción o el dejar de cumplir alguna regulación basada en tradiciones y costumbres, sin tener en cuenta los pecados de omisión, o las propias malas acciones que si bien no hacemos permitimos que se hagan por nuestras malas enseñanzas y muchos otros ejemplos más. No pasamos ni si quiera un día que podamos suponernos libres de pecado. La palabra dice que si fuera asi estamos considerando mentirosos al Señor, y desvalorizando Su muerte expiatoria.  1 de Juan 1:8-10.  Y en Ecl 7:20

La única posición que debemos presentarnos cada día delante de Dios es en arrepentimiento al reconocer nuestra debilidad y en clamor por su Divina Misericordia como lo hizo este publicano.

Jesús cierra la parábola con el mensaje que un religioso olvida y que solo en un corazón agradecido se renueva a cada momento.

Luc 18:14  Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Nosotros concluimos entendiendo que es necesario vivir en la búsqueda constante de las misericordias de Dios, entendiendo que nada somos sin  Su gracia y sin la salvación que tenemos en Cristo Jesús. Recordando lo que leemos en Mat 23:12  Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido y Luc 14:11  Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.

Al Señor sea la gloria. Amen      

Ptr Carlos Allietti // Comunidad de renacimiento en Cristo // cdrcristo@gmail.com