Conociendo el corazón de Pedro

Al estudiar los Evangelios podemos interpretar que Jesús tenía una cierta consideración por Pedro y los hijos de Zebedeo. (Jacobo y Juan). Podemos observar el privilegio de estos discípulos al ser partícipes de las siguientes situaciones:

En sus últimas etapas de la pasión vemos en: Mat 26:37 Jesús llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo,…….

También podemos leer en: Luc 9:28  Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.

Luc 9:29  Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.

La primera vez que Pedro se encuentra con Jesús recibe la siguiente  revelación:

Jua 1:42  Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).

El Señor conocía el plan de Dios que había venido a cumplir

Fue a Pedro al que le fue revelado por Dios el saber quién era Jesús y lo vemos en:

Mat 16:16  Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Mat 16:17  Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Mat 16:18  Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Mat 16:19  Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Es de suponer que Pedro no llegó a comprender la revelación que Jesús le había declarado ya que hasta el momento en el permanecía lo carnal en lugar de lo espiritual. Y sucedía que viendo no veía y oyendo no oía aún. Veremos que todo el proceso de sanidad espiritual que fue dispuesto para la vida de Pedro, fue paulatino y quizás doloroso, pero a medida que él fue atendiendo la voluntad de Dios y demostrando su sumisión y obediencia, se fueron percibiendo sus cambios hasta llegar al broche de oro cuando habiendo obedecido la orden de Jesús de esperar en Jerusalén la promesa del Padre, (Luc 24:49 y Hech 1:8) ellos reciben el bautismo en el Espíritu Santo y es Pedro quien se levanta como líder en defensa de los allí reunidos, pero de la manera que había aprendido del Señor , con humildad y amor. Hch 2:14  Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. ………

Ahora volvamos al Pedro del principio, él era un hombre que creía tener claras sus convicciones, pero ante la prueba deja ver su flaqueza; su temperamento le lleva a sentirse seguro de sí mismo y atreverse a declararse más que los demás.

Mat 26:33 Pedro le dijo: «Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.»

Jesús trata de cambiarle esa postura altruista de Pedro, declarándole lo que esa misma noche le iba a suceder.

Mat 26:34 Jesús le dijo: «De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»

Pedro pretendía demostrarle su amor a Jesús, a su manera, diciendo y haciendo cosas sin medir las consecuencias.

Era necesario que Pedro puliera ese temperamento y creciera en humildad a los pies de Jesús, en lugar de querer demostrar su fortaleza, aún cuando Jesús le declaró lo contrario, el permanece aferrado a su ego al decir:

Mat 26:35 Pedro le dijo: «Aun cuando tenga yo que morir contigo, jamás te negaré.» Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

Pero su cualidad de líder nato son evidentes cuando leemos que dice, que todos los discípulos dijeron lo mismo.

Jesús sabía bien a quien había elegido como líder del grupo, solo que era necesario hacerle ver que la actitud que a Él le agrada es la humildad; la entrega total; y la obediencia.

Para lograr ese cambio en Pedro se había puesto en marcha una serie de situaciones que le harán ver a él su flaqueza y dependencia absoluta en Jesús.

A Pedro se le permite estar acompañando al Señor en los momentos más duros, para que pueda entender que debemos someternos a la voluntad de Dios siempre y que no es por sus fuerzas, o de la manera que él creía que se podía honrar a su maestro.

 Cuando Jesús lo selecciona para acompañarle en oración en el monte de los olivos poco antes de su captura Pedro al igual que los otros dos discípulos, no pudo soportar las necesidades carnales del hombre y se durmió.

Mat 26:40 Luego volvió con sus discípulos, y como los encontró durmiendo, le dijo a Pedro: «¿Así que no han podido mantenerse despiertos conmigo ni una hora?

Mat 26:41 Manténganse despiertos, y oren, para que no caigan en tentación. A decir verdad, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.»

Aquí Jesús le hace ver que no era más fuerte que los demás. Dando lugar a que Pedro considere su equivocada postura altruista.

De esa manera el corazón de Pedro, había sido sacudido y es posible que esa situación de haberle fallado a su maestro, le lleva a tomar la actitud que vemos cuando la guardia intenta prender a Jesús.

El siguiente relato se encuentra en los 4 Evangelios : Mateo 26:51; Marcos 14:47; Lucas 22:51; y Juan 18:10–11

 Pero sólo en Juan se identifica el autor  del hecho y además se nombra a Malco como el criado y a Simón Pedro como el discípulo.

Jua 18:10  Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.

Jua 18:11  Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?  

Puede imaginar ¿cómo debió sentirse Pedro ante este impedimento del propio Señor, para hacer lo que Pedro consideraba a favor de su maestro?. Jesús le presenta de qué manera debía actuar para demostrar obediencia a Dios.

Esta fue otra prueba más, y hace que Pedro se sienta confundido y continúe meditando en la situación. Pero decida alejarse del Señor ante la duda de no saber cómo actuar.

Mat 26:58  Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin.

Ahora le veremos sufrir el cumplimiento de la declaración de Jesús:

Mat 26:69  Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo.

Mat 26:70  Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.

Mat 26:71  Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno.

Mat 26:72  Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre.

Mat 26:73  Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre.

Mat 26:74  Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.

Mat 26:75  Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente……

Aquí vemos que su corazón era noble pero su carne débil, y comienza una lucha interior en Pedro que por momentos le hace sentir que no es merecedor de sentirse discípulo de Cristo.

Es importante recordar que Jesús le había advertido a Pedro de lo que estaba previsto que pasara, solo que él no supo atender y buscar refugiarse en Jesús;  por el contrario, nuevamente su temperamento, le llevo a declarar su punto de vista y la condición de su corazón, en lugar de atender el mensaje del Señor.  Leemos en:

Luc 22:31  Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;

Luc 22:32  pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

Luc 22:33  El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.

Nada de lo que hemos visto es exclusiva de Pedro ya que actualmente podemos encontrar muchos como él con tan solo mirarnos al espejo. Lo importante aquí es que podemos aprender de los errores y padecimientos de estos grandes hombres de Dios y tratar de no incurrir en los mismos.

Después de este recorrido en las distintas formas de reaccionar de Pedro en el tiempo que estuvo con el Señor en vida, pasaremos a considerar porque Jesús en la tercera vez que se encuentra con sus discípulos después de Su resurrección le cuestiona en 3 oportunidades con respecto al amor de Pedro por Jesús.

Primeramente diremos que las preguntas no fueron iguales como algunas versiones Bíblicas dejan ver. En nuestro caso vamos a apoyarnos en una traducción de la Septuaginta  y la versión Reina Valera Contemporánea.

15 Cuando pues, comieron, dice a Simón Pedro Jesús: «Simón de Juan, ¿ámasme más que éstos?» Dícele: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Dícele: «Apacienta los corderos míos». 16 Dícele de nuevo, segunda vez: «Simón de Juan, ¿ámasme?» Dícele: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Dícele: «Pastorea las ovejuelas mías». 17 Dícele tercera vez: «Simón de Juan, ¿quiéresme?» Entristecióse Pedro porque díjole tercera vez: «¿Quiéresme?»; y dijo: «Señor, todo tú sabes; tú conoces que te quiero». Dícele Jesús: «Pastorea las ovejuelas mías». 18 «En verdad, en verdad dígote: cuando eras más joven, ceñíaste y caminabas a donde querías; mas, cuando envejecieres, extenderán tus manos, y otro te ceñirá y llevará a donde no quieres»

Ahora analizaremos los versículos en la Versión RVC

Jua 21:14 Ésta era la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.

La primera vez fue en Jua20:21 en la noche del primer día de la semana

Luego vemos en el relato de Juan que Jesús les envía a predicar las buenas nuevas Jua20:21

La segunda vez fue ocho días después Jua20:26  y luego aquí en Juan 21:14

Jua 21:15 Cuando terminaron de comer, Jesús le dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos?» Le respondió: «Sí, Señor; tú sabes que te quiero.» Él le dijo: «Apacienta mis corderos.»

Observemos que primeramente Jesús le nombra como Simón, hijo de Jonás y no como Pedro; al parecer Jesús había entendido el porqué Pedro no se sentía capaz de considerarse un discípulo y cumplir la orden a la que había sido enviado, y le realiza la pregunta más dura que podía recibir Pedro;  “si le ama más que estos”, ya que recordamos que Pedro en varia oportunidades vimos que él mismo se considera con más capacidad que los otros discípulos.

Además debemos aclarar que la palabra de la que se ha traducido “amas” es la expresión del griego ágape. “Αγαπας= Agapao”

Lo cual significa el más alto amor, conocido como el amor de Dios.

Es justo considerar la situación de Pedro, la cual podría estar pensando, “con todo lo que le fallé no puedo corresponderle ahora” y humildemente le responde, reconociendo que Jesús todo lo sabe, (ya que lo había comprobado en su vida practica), le dijo: tú sabes que te quiero utilizando la palabra “φιλω=Phileo”

Esta respuesta la traducimos también del griego ya que es de la septuaginta que sacamos la información.

Pedro se sentía por primera vez que no merecía ser considerado un discípulo, por eso es que al principio de éste capítulo 21 le encontramos dedicado a la pesca como antes sin haber acatado la orden de su maestro al enviarlos (Juan 20:21).

 Solo que esta vez no tenía buenos resultados ya que ya estaba dispuesto por Dios para otro fin.

Jua 21:3  Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.

Todo esto lleva a Pedro a responderle a Jesús sin aquella superioridad característica, y solo se atreve a decirle que le quiere (φιλω=Phileo) con un amor que lo encontramos en un afecto familiar o incluso de amigo.

Es ejemplar como Pedro había bajado su jactancia y ahora se presenta ante Jesús con humildad.

Jesús que conoce nuestro corazón, le ve destrozado, abatido, arrepentido y le vuelve a expresar que ante todo, Él mantiene su confianza en él y le llama a la responsabilidad de apacentar los corderos.

Hemos buscado en un diccionario la diferencia entre apacentar y pastorear para interpretar lo que Jesús dijo y lo dejamos a continuación

Significado de apacentar =  Dar pasto al ganado o llevarlo a pastar

Significado de pastorear = Llevar el ganado al campo y cuidar de él mientras pace.

Los corderos son los más pequeños y sabemos el valor que siempre le dio Jesús a los más pequeños al considerar a los niños. Aquí puede que no se refiera a los niños en edad pero si a los niños en la fe. Jesús buscaba restaurar a Pedro en su ministerio, habiendo quedado ya demostrado para Pedro que debemos dejar de lado nuestro ego y aprender a someternos a la voluntad del Señor quien siempre conoce todos los detalles.

Ahora podríamos pensar que Pedro se sintió un poco confundido ante la orden de Jesús quien le había devuelto a su vida la importancia.

Nuevamente el Señor hace una pregunta a Pedro, solo que esta vez le no le pide comparación:

Jua 21:16 Volvió a decirle por segunda vez: «Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?» Pedro le respondió: «Sí, Señor; tú sabes que te quiero.» Le dijo: «Pastorea mis ovejas.»

Nombrándole nuevamente solo como Simón, quizás para que no sintiera presión al ministerio que Jesús le había declarado mucho tiempo antes desde que le conoció al decirle que sería llamado Cefas:  Jua 1:42  Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro). O también lo vemos cuando recibe la revelación de Dios con respecto a Jesús en Mat 16:18 que vimos al comienzo.

Pedro  continua con su perfil bajo y vuelve a responderle, primeramente reconociendo nuevamente  que nada se escapa del conocimiento del Señor y que él si le quiere..

A lo que Jesús le vuelve a demostrar su confianza en él al darle otra responsabilidad mayor aun que sería pastorear o lo que es lo mismo a cuidar, dirigir, corregir el camino de sus ovejas.

Se estaría refiriendo a las grandes del rebaño, las que se pueden alimentar solas pero necesitan dirección.

En este juego de palabras podríamos considerar que Jesús pregunta sobre el amor de Pedro solo para ver si ha crecido en su carácter y ha aprendido a presentarse con humildad.

Jua 21:17 Y la tercera vez le dijo: «Simón, hijo de Jonás, ¿me quieres?» Pedro se entristeció de que la tercera vez le dijera «¿Me quieres?», y le respondió: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas».

Ahora es Jesús que disminuye su requerimiento para presentarse a nivel de la respuesta de Pedro, quien entristecido ante la situación apela nuevamente a reconocer que el Señor todo lo sabe y nada escapa de su conocimiento. Es una manera de reconocimiento a la autoridad y sapiencia de su Señor.

Pedro le había negado tres veces y ahora Jesús quería escuchar frente a testigos de su sentimiento para con Él.

Una vez confirmado el amor de Pedro, vemos que en las tres oportunidades Jesús no le pide que se encargue de su rebaño sino que le dice o sea no es una solicitud sino un hecho consumado. Dando a entender que éste asunto ya estaba predispuesto por Dios.

Llegado el tiempo de hacerle ver a Pedro que su temperamento de joven y su impetuosidad iría desapareciendo con los años hasta llegar a depender de los demás, al extremo que no sería dueño de su futuro pues ya estaba dispuesto toda su vida y muerte para glorificar con ella a Dios.

Si recordamos Pedro había propuesto varias veces el interés de morir por su Señor y ello le fue concedido.

Jua 21:18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te vestías e ibas a donde querías; pero cuando ya seas viejo, extenderás tus manos y te vestirá otro, y te llevará a donde no quieras.»

Jua 21:19 Jesús dijo esto, para dar a entender con qué muerte glorificaría a Dios. Y dicho esto, añadió: «Sígueme».

Ya en este momento Jesús se refiere a Pedro sin rodeos al decirle simplemente sígueme.

A lo que Pedro accedió considerando que ya se habían arreglado las cosas con el Señor y él ahora volvería a ser “Pedro” la roca.

La pregunta para hacerse era: ¿había Pedro aprendido en su experiencia?

Jesús no había hecho tres veces casi la misma pregunta solo por igualar las veces que Pedro le negó, sino que Él conocía que a Pedro aun le faltaba entender quien es el que dispone lo que hacemos a cada momento.

Es común en los hombres olvidar fácilmente los errores cometidos y Jesús quería hacerle ver a Pedro que él no debía olvidarlo. Para ello lo ubica de nuevo en su condición de líder pero hará que no olvide las cosas no giran alrededor de él, sino que la voluntad de Dios es la que siempre prevalece.

Es necesario entender que habrán cosas que no están dispuestas para que nosotros la conozcamos.  

Jua 21:20 Al volverse Pedro, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y que le había dicho: «Señor, ¿quién es el que te entregará?»

Jua 21:21 Cuando Pedro lo vio, le dijo a Jesús: «Señor, ¿y éste, qué?»

Pienso que la respuesta del Señor fue lógicamente con amor pero también muy determinante como para traer a Pedro de inmediato a su lugar sin dejarle que desarrolle aquel carácter que lo separó del camino que Dios había dispuesto para él.

Jua 21:22 Jesús le dijo: «Si yo quiero que él se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»

Muchas pueden ser las preguntas a las que no le conseguimos una respuesta concreta y eso es porque no están basadas en la lógica humana sino que están en el plan de Dios y sabemos que sus pensamientos son más elevados que los nuestros, así lo leemos en :

Isa 55:8  Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

Isa 55:9  Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Como también el libro de los hechos podemos leer Hch 1:7  Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;

Concluimos entonces que hasta los grandes hombres que sirvieron al Señor podemos encontrar errores. Pero todo se supera si nuestro amor al señor sigue inamovible. Ello nos permitirá mantenernos atentos a seguir los planes de Dios sin anteponer nuestros razonamientos humanos.

Ptr Carlos Allietti /cdrcristo@gmail.com

Comunidad de renacimiento en Cristo.