¿Cómo venimos a Jesús?

Vamos a considerar desde un punto de vista cristiano, como es la manera de acercarnos a Jesús.

Y para ello veremos un ejemplo en el manual o guía de un cristiano. Pasemos entonces a leer en La Biblia.

En ella encontraremos que en aquellos tiempos al igual que hoy en día muchos buscaban a Jesús pero con diferentes intenciones. Algunos para ser sus discípulos o seguidores y otros hasta para ridiculizarle.

Con lo que quiere decir que hay una variada gama de personas que pueden pretender acercarse a Jesús y mientras unos le venerar otros le critican.

Veamos el caso que podemos leer en una muy corta parábola que describe Jesús a un grupo de fariseos; que fue la del acreedor que perdona a sus deudores en Lucas 7:36-50

Aquí tenemos a alguien llamado Simón el fariseo, que invita a Jesús con ruegos que entre en su casa y coma con él.

Nosotros sabemos lo que Jesús dice en: Apo 3:20  He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

 Lo cual nos asegura que cuando él está a la puerta, no rechaza a quien Él llamó y lo vemos cumplido aquí , si recordamos que Jesús vino por su pueblo entre los que se encontrarían los fariseos, pero no todos aprovecharon la oportunidad  

Veamos:

Luc 7:36  Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.

No podemos dedicarnos a juzgar ni el corazón de Simón, ni el de nadie, pero Dios sí conoce los corazones y lo podemos confirmar en muchos versículos Bíblicos entre los que veremos uno, Salmo de David

Sal 139:1  Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Sal 139:2  Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Sal 139:3  Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos. Sal 139:4  Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

Pero al continuar leyendo podemos notar una cierta hipocresía en Simón, cuando duda de la autoridad de Jesús, como leemos en:

Luc 7:39  Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.

Parecería entonces que éste Simón era igual a muchos otros fariseos y su intención de fondo era ridiculizar a Jesús.

Pero a su vez nosotros, podemos preguntar de Simón ¿Cómo era que él conocía a una mujer como ésta?. Y ¿de qué manera entra una mujer de este tipo a la casa de un fariseo sin conocerlo de antes?

Aun en nuestros días hay muchos como Simón, hipócritas, encubridores pero muy dispuestos a juzgar a otros.

Quizás ahora sea más entendible el porqué el Señor declara en Mat 23:27  ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Entonces  podríamos considerar que aquí tenemos una manera en la que no debemos venir al Señor .

Pero continuando en ésta parábola vemos que la mujer se acerca a la mesa donde estaba Jesús.

Solo para poder ubicarnos en la situación detallaremos que en la época la forma de presentarse a la mesa, no era con sillas; era  arrecostándose sobre lechos en los que quedaban de costado con la cabeza asia la mesa de manera que pudieran apoyar un codo sobre la mesa y extender los pies asia un costado.

Ahora miremos cual era el corazón de la mujer.

Como ya dije no sé cómo pudo ingresar éste tipo de mujer a la casa de un fariseo; pero de hecho que María estaba totalmente despreocupada por lo que le pudiera suceder. Su pecado conocido era evidentemente muy grande, pero su arrepentimiento era aun mayor, que le llevo a postrarse (por detrás), ante Jesús  llorando a Sus pies.

Luc 7:38  y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.

Observemos que no era un llanto sencillo sino abundante de tal forma que fue preciso secar los pies del Señor con el cabello de la mujer, para luego besarlos en un acto de agradecimiento infinito por aquella oportunidad de demostrarle su arrepentimiento. Todo esto expresa espiritualmente una situación muy enternecedora.

Además podemos notar otra situación que generalmente se torna muy difícil para el ser humano y es cuando nos afecta en lo económico y en especial cuando afecta algo muy costoso.

Entonces  como broche de oro, aquella mujer no escatimo ni lo material que poseía para rendirlo a los pies de su salvador.

Ella ungía los Pies del Señor con perfume, lo cual sabemos que en aquellos tiempos era costoso poseerlo y probablemente para la mujer le era necesario para ejercer su profesión, pero ahora ella dejaba todo a los pies de Jesús rendida totalmente, reconociendo su pecado y en un humilde y silencioso acto había demostrado la más grande reverencia al Señor en demostración de su arrepentimiento total.

 Este si podemos considerar la manera de acercarse a Jesús.

Ella lo dio todo, no solo espiritual o sentimentalmente hablando, sino también lo material. Ella reconocía su situación y llego a despreciarla la misma después de conocer a Jesús. Su corazón había cambiado, había entrado en un estado de arrepentimiento verdadero y demostrativo. Y su único objetivo fue servir al Señor.

Es increíble que un pecador que llega al arrepentimiento pueda demostrar su amor a Jesús mejor que los que se consideran religiosos. Observe:

Luc 7:44  Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

Luc 7:45  No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

Luc 7:46  No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.

Ahora nos queda preguntarnos ¿Qué hizo que ésta mujer alcanzara un cambio tan significativo?

Lo podemos leer cuando Jesús le dice:

Luc 7:50  Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz.

Vemos que en aquellos tiempos, pero también hoy muchos pueden acercarse a Jesús con diferente condiciones, pero también con diferente corazón y esto hace la diferencia.

También sabemos que muchos se acercan buscando dones maravillosos o apariencias; pero lo que salvó a aquella mujer fue el don más preciado que viene de Dios, como lo dice Efecios 2:8

Efe 2:8  Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

Delante del Señor todos somos pecadores y el grado de pecado no se mide con razonamiento humano. En cambio el grado de agradecimiento a Dios si lo podemos expresar en acciones que permiten reconocer a simple vista lo más profundo de nuestros sentimientos, revelando nuestro corazón.

Jesús le relata la parábola al decirle: Luc 7:41  Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;

Luc 7:42  y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Dí, pues, ¿cuál de ellos le amará más?

Sin poder Simón notar que allí mismo se estaba dando tal situación. La pregunta del Señor fue para sacudir el duro corazón de Simón pero sin herirlo.

No es posible saber si Simon responde por razonamiento humano simplemente o si logró entender la situación. Pero el dice

 Luc 7:43  Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.

Vemos en el verso43 la respuesta de Simón es con dudas ya que se expresa diciendo: “pienso que”. Dejando lugar a duda. Pero Jesús le responde que su juicio humano era correcto.

Y con ese mismo juicio Jesús estaba comparando las acciones de Simón Vs las de La mujer y encontraba mas agradecida a la mujer y mas demostrativa de su sincero amor que a la invitación hipócrita a comer que Simón le había hecho para cubrir apariencias, pero sin el debido respeto que se le debe a un invitado de honor. 

Es realmente triste ver a quienes no logran discernir a quien están invitado a sus casas (vidas) cuando aceptan el llamado a recibir al Señor. Muchas veces lo hacen para complacer a los demás.

Pareciera que Simón no había comprendido realmente por lo cual Jesús le confirma en:

Luc 7:47  Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

Jesús no está ridiculizando a Simón, ni echándole en cara su trato pues no es Su forma de actuar, pero estaba dejando claro que el amor hace la diferencia. Sabemos lo que dice en:

 1Jn 4:8  El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

Observen: a que se refiere Jesús con que “amó mucho”, a la demostración del amor que realizo la mujer presentando respeto, devoción y arrepentimiento. No escatimando ni su vida al arriesgarse a entrar en casa del fariseo, ni lo material al derramar un perfume costoso a los pies de Cristo.

En cambio Simón que simboliza a quien “poco ama”, por no decirle que no le amaba, o que su amor era falso. A éste se le perdona poco que sería lo mismo que decir que aún le quedan pecados por perdonar que le impedirán ser salvo. Es probable que su principal pecado haya sido la duda; que no da lugar a la fe.

Cuando parece que te entregas a Cristo pero aun guardas tus reservas y tu arrepentimiento no es total; podrías estar en el lugar de quien amó poco.

En conclusión podemos decir que ninguno de nosotros tiene la capacidad de determinar el grado de pecado que hemos cometido por lo tanto no podemos saber a quien Dios, por la gracia de Jesucristo perdona mas pecados y por ende que tiene más amor. Solo tenemos una inmensa gratitud por Su Gracia inmerecida.

Ptr Carlos Allietti / Comunidad de renacimiento en Cristo/  cdrcristo@gmail.com