El Arrepentimiento

Arrepentimiento capítulo 4

¿Solo deben arrepentirse aquellos que reconocen que han pecado?

Empecemos por considerar el libro de Job cuando pretendemos dar una explicación a lo que es el arrepentimiento.

Por lo general hemos oído definirle como volverse atrás de sus malos caminos y de sus pecados y caminar en humildad, mansedumbre, misericordia y amor, etc, etc.

Esa es una de la más común definición de arrepentimiento. Pero hay casos en los que al definir el arrepentimiento solo de esa manera, podemos estar dejando fuera de la necesidad de arrepentimiento a muchos que quizás creen que se esfuerzan lo suficiente para mantener una vida lo más correcta posible.

En el libro de Job podemos ver a un hombre que estaba en esa situación que hablamos.

Solo estaremos viendo éste libro como ejemplo del pensamiento erróneo al que podemos incurrir por falta de entendimiento.

Sabemos que el libro de Job lleva un análisis mucho más profundo pero solo nos enfocaremos en la interpretación que nos permite corregir un mal bastante común.

Veamos entonces que el libro comienza así:

Job 1:1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

Al leer esto podríamos pensar que para él no cabe la necesidad de arrepentimiento ¿verdad?.

 Inclusive Jehová mismo lo declara como varón perfecto.

Job 1:8  Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?

Pero cuando continuamos podemos ver cómo actúa el hombre, cuando considera su propio caminar como perfecto y se justifica a sí mismo sin reconocer que el control de todas las cosas le pertenece a Dios  y es Él que da o quita conforme a Su voluntad y a Su plan  y de esa manera es que debemos recibirlo.

Un ejemplo de esto lo podemos considerar al recordar que Jesús, que era sin pecado, vino a morir por librar a los pecadores y sin culpa alguna fue necesario que padeciera hasta la muerte en la cruz.

 Deberíamos recordar para poder enfocarnos en este tipo de situaciones lo escrito en:

Isa 55:8  Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

Isa 55:9  Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

 A Job le parecía que por su buen comportamiento era que Dios lo bendecía, como si Dios le debiera recompensa por comportarse como se debe.  Generalmente se piensa en hacer las cosas bien, no porque es nuestra obligación, sino para obtener resultados en lugar de entender que es por la gracia de Dios que podemos desarrollar ese buen comportamiento.

Al igual que Job, muchos llegamos a creer que actuamos bien, y que por lo tanto merecemos bendiciones.

Así es como estamos agregando pecado tras pecado, al no entender que siempre primero está el plan de Dios para nuestras vidas, aunque nos cueste asimilarlo.

Primeramente debemos siempre recordar que fuimos llamados a atender y no a entender .

Vemos una sabia declaración de Eliú quien es el más joven y que pretende defender a Dios lo cual tampoco se hace necesario, ya que Él no necesita defensores.

Ante todos los discursos que se plantean en el libro,  Eliú termina declarando:

Job 37:24  Lo temerán por tanto los hombres;

El no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio.

En el capítulo  38 y 39  vemos que Dios le revela a Job la insignificancia que es el hombre y la magnificencia de Dios,  haciéndole ver el error del hombre que pretende contender con Dios y justificarse a si mismo 40:2-9

Luego de el testimonio de Dios a Job que continua en el cap 41, Pasamos a la acertada respuesta de Job a Dios cuando ha entendido que no hay nadie perfecto por sus meritos propios ni por mejores cosas que haya hecho, sino que todo proviene de Dios y Él es el único que da y quita conforme a Su plan como ya dijimos.

Veamos la respuesta de Job en el último capítulo del libro al decir:

Job 42:1 Respondió Job a Jehová, y dijo: Job 42:2  Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. Job 42:3  ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Job 42:4  Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás. Job 42:5  De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.

Todo este maravilloso libro que muestra cosas escondidas del hombre  y que es representada por la vida de Job,  permite nos permite recapacitar a quienes podamos llegan a creer que nuestra vida es perfecta y que nunca nos hemos alejado ni si quiera un milímetro del plan de Dios.

Además  podemos ver cuál es la manera de corregirla, cuando leemos el final de la confesión de Job.

Ante toda esta situación nos permite acercarnos a entender que no es posible para un humano saber si no ha incurrido en algún tipo de ofensa o pecado. Ya que éstos no se basan en hechos errados solamente, sino en la manera que podamos entender nuestra insignificante posición en los planes de Dios

Por lo que es digno de imitar la posición de Job en el verso:

Job 42:6  Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.

Aquel perfecto hombre llega a la conclusión que también debía arrepentirse, por lo que me pregunto ¿es posible que alguno de nosotros piense que no tiene de que arrepentirse?

Comunidad de Renacimiento en Cristo. cdr_cristo@gmail.com Ptr Carlos Allietti

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