Estamos en el plan de Dios

Cuando los hombres tratan de pensar más allá de lo que Dios ha dispuesto, planificando cosas que Dios no había programado al punto de encontrarse contrario a los designios de Dios.

Aquí lo veremos en la forma que La Biblia nos lo enseña, a base de ejemplos que muchas veces pueden ser generales o puntuales.

Muchas veces le prestamos más interés en conocer el libro, capítulo y versículo que habla de cada una de las enseñanzas Bíblicas, y descuidamos en discernir el porqué de cada acontecimiento

Podemos llegar a leer muchos relatos en donde pensar, si no hubiese sido mejor ocultarlos de La Biblia porque a los ojos simplemente humanos aparecen como algo que puede resultar grosero, o que nos resulta difícil de explicar a un inconverso.

Por ejemplo, la historia de David y Betsabe, y otras que son algo confusas para aquel que no entiende que Dios no se centra en los planes, sino que Su enfoque está en el propósito de cada situación.

Por eso cuando se pretende seguir la voluntad de Dios, es cuando debemos distinguir primeramente si la enseñanza era solo para la época que fue escrita, o trasciende la misma, además ¿se enfoca en el pueblo judío específicamente?

Y la más importante: ¿puedo estar yo incurriendo en el mismo error, aunque esté algo más camuflado?

Si más, consideremos cual fue el error de aquel pueblo y su líder Ninrod.

Gén 11:1  Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.

Gén 11:2  Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

Gén 11:3  Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.

Gén 11:4  Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.

Primeramente, vemos que nos encontramos con un pueblo que se llegó a ubicar en un lugar en el que físicamente se sentían muy a gusto.

Les dejó de interesar el ser un pueblo nómade y descubrieron una forma para establecerse en hogares mas confortables. Vemos entonces que todo estaba enfocado en ellos mismos y no querían tomar en cuenta la voluntad de Dios.

Así que deciden considerar los medios necesarios para que el plan de unificar a la humanidad bajo una misma cultura, y con intereses propios definidos permaneciera.

Para lograrlo pretendían edificar algo realmente grande, muy notorio, por eso hablan de que la cúspide llegue hasta el cielo (sentido figurado). Ahora también les interesaba ser identificados por un nombre (signo de crecimiento del Yo), no se conformaron siendo el pueblo descendiente de Noé, el hombre que Dios designó para llenar la tierra.

El tener un nombre les daba reconocimiento y valor diferencial a los demás pueblos. Además, ese nombre les mantendría identificables entre los demás si llegaban a ser esparcidos sobre la faz de la tierra (esa era la orden de Dios a la que estaban desobedeciendo y lo sabían)

Como conclusión estamos frente a un grupo de personas esforzándose en lograr ser como Dios al igual que había sido tentada Eva y Adán

Con una motivación cien por ciento humana de autoconservación, autodeterminación, orgullo y resistencia al mandato divino original de «llenar la tierra» (Génesis 1:28; 9:1).

Puede ser que al leer el capítulo anterior a éste o sea el 10 del Genesis en donde podemos leer en los versículo 5; 20; y 31 que trata de las genealogías de los hijos de Noé y se detalla “según sus lenguas o por sus lenguas;  y luego podemos comenzar leyendo Gen 11:1 en la Torá donde dice: Y toda la tierra era de un idioma y de un solo habla. O en las otras Biblias

Gén 11:1  Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. RV60

Gén 11:1  Hubo un tiempo en que todos los habitantes del mundo hablaban el mismo idioma y usaban las mismas palabras. NTV

Luego en Gen 11:6  Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje;

Luego leemos en Gén 11:7  Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

 Y se esté preguntando ¿Como debo interpretar por sus lenguas del capítulo 10?

Esta es una de las aparentes contradicciones más conocidas del libro de Génesis, pero tiene una explicación muy clara cuando se entiende la estructura literaria del texto bíblico y el pensamiento hebreo antiguo.

La respuesta corta es que Génesis 10 no ocurrió cronológicamente antes de Génesis 11, sino que Génesis 10 es el resultado final de lo que sucedió en Génesis 11.

Para interpretar correctamente la expresión «según sus lenguas» en el capítulo 10, se deben considerar las siguientes claves teológicas y literarias:

1. El uso de la «Anticipación» o Recapitulación Literaria

En la narrativa bíblica oriental, no siempre se sigue un orden cronológico estricto (como en los libros de historia modernos). Es muy común el método de resumen y detalle.

Es un resumen panorámico de carácter temático. El autor nos muestra un mapa general de cómo quedó distribuida la humanidad a lo largo del tiempo, organizando a los descendientes de Noé por sus familias, territorios y, eventualmente, sus lenguas, después de que Dios tomara partido en frenar la mala intensión del corazón del hombre mal liderado.

Esta forma literal ya la vimos al principio del Génesis y la volveremos a ver mas adelante. Gen 11 es un salto al pasado (un flashback). El autor se detiene para explicar detalladamente el cómo y el porqué la humanidad terminó dividida en diferentes idiomas y esparcida por la tierra, algo que ya había anticipado en el capítulo anterior.

Si analizamos el texto en su idioma original (hebreo), hay un matiz muy interesante en las palabras utilizadas:

En Génesis 10 (v. 5, 20, 31) se usa la palabra Lashón (לָשׁוֹן), que se traduce literalmente como «lengua» y suele asociarse con los modismos, dialectos o las lenguas específicas que adoptaron las diferentes naciones tras su dispersión.

En Génesis 11:1, cuando dice que la tierra tenía una sola lengua, usa la palabra Safá (שָׂפָה), que significa literalmente «labio» u «orilla». Se refiere a un lenguaje unificado, una sola «orilla» comunicativa o un idioma universal que permitía que toda la humanidad compartiera los mismos planes (en este caso, hablamos de la rebelión en Babel).

Por lo tanto, al leer «según sus lenguas» en Génesis 10, no debes interpretarlo como si los idiomas hubieran surgido de forma natural antes de Babel. El autor te está diciendo: «Estas son las familias que salieron de Noé y que, eventualmente, debido al evento que te voy a contar en el siguiente capítulo, terminaron hablando diferentes lenguas y habitando diferentes naciones».

Génesis 10 nos da el efecto (las naciones divididas por idiomas), y Génesis 11 nos da la causa (el juicio de Dios en la Torre de Babel).

El propósito de Dios era uno y el plan del hombre pretendió oponerse a tal propósito

Dios requería la expansión de la humanidad y la glorificación de su propio nombre, no la concentración del poder humano autonomizado.

Por tal motivo fue necesario una nueva intervención de Dios para confundir su lenguaje e impedir la continuidad del proyecto. La construcción se detuvo por completo y la dispersión fue inevitable (Génesis 11:5-9).

Hoy podemos ver iglesias muy enfocadas en la construcción de muy buenos edificios que sobresalgan en la región y llamen mucho la atención como si ello glorificara a Dios, así como se preocupan de buscarse un nombre que sea llamativo, o de alguna manera representativo del enfoque del grupo, en lugar de ser una sencilla iglesia en la que se predica la Palabra de Dios. Es mas importante el nombre de la iglesia junto con el del pastor a cargo, y la calidad del edificio que el cumplir la voluntad del Señor cuando dijo en Mat 28:19  Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

Mat 28:20  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Porque si lo importante en verdad es ir , para que me preocupo de un lugar para que la gente venga. La iglesia primitiva crecía en las casas

Los creyentes compartían el pan y celebraban sus reuniones de fe en espacios hogareños. Como lo podemos leer en: Hch 2:46  Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

Hch 2:47  alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Cuando el Nuevo Testamento menciona las reuniones en el Templo, se refiere estrictamente a acontecimientos que ocurrieron antes de su destrucción total, ya que El Segundo Templo de Jerusalén fue destruido por completo por los ejércitos romanos en el año 70 d.C. bajo el mando del general Tito. Los eventos narrados en los evangelios y en el libro de los Hechos de los Apóstoles transcurren entre los años 30 d.C. y 60 d.C., una época de pleno esplendor arquitectónico del Templo. Después del año 70 d.C., al no quedar piedra sobre piedra, el Templo dejó de ser un punto de encuentro, acelerando la consolidación de las casas como el refugio principal de la fe cristiana

1 Corintios 16:19 — «Las iglesias de Asia les envían saludos. Aquila y Prisca, junto con la iglesia de su casa, les envían muchos saludos en el Señor.»

No sería bueno volver al punto en donde la iglesia del Señor se desarrollo hasta llegar a su máximo esplendor o ¿crees que hoy es el tiempo de máximo esplendor, así como estamos?

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