Sucedió. Durante la segunda guerra. Un domingo al final del almuerzo en una pequeña ciudad francesa que hasta entonces no había sido bombardeada. Un padre de familia oyó la sirena de alerta y dijo a sus hijos que todavía estaban a la mesa, hijos míos, sonó la sirena. Bajemos al jardín. Algunos minutos después, la casa fue bombardeada y no quedó nada de ella. Todo habían obedecido inmediatamente la orden del padre de familia y así pudieron salvarse gracias al refugio que había cavado en el jardín.
En otra oportunidad un padre que observaba a su hijo que se disponía a salir en su motocicleta sin la protección requerida, le llama la atención diciéndole: hijo ponte tu casco, guantes y rodilleras para salir en tu moto. Aquel muchacho le obedeció. Ese mismo día se atravesó en su camino un conductor ebrio quien le produjo un fuerte impacto con la moto, pero sin consecuencias importante ya que había obedecido a su Padre.
También podemos contar de un joven que se disponía a invertir su único capital en abrir su propio negocio. Cuando el padre se enteró de la idea de su hijo se preocupó por aconsejarle sobre el tipo de negocio que era rentable y cuales no. El joven obedeciendo a su padre llego a establecerse en un muy buen negocio que le proporciono una buena posición económica.
Quizás podamos conocer muchas mas historias como éstas que nos dejan ver que la obediencia siempre trae los mejores resultados.
Lo mismo podemos pensar todos aquellos que hemos sido bendecidos con la salvación dada por Dios a través de Jesucristo. Fue el llamado al arrepentimiento y el reconocer que no existe otro medio para que el hombre pueda ser perdonado de la condenación del pecado que pesa sobre la humanidad toda desde la caída.
Podemos considerar entonces que fue el mejor el mejor momento de obediencia que pudimos tener. Hay quienes dicen que Dios ama a todos y si nos portamos bien no es necesario más. Y yo me pregunto ¿qué hubiese sido de aquella familia en la guerra, o de aquel muchacho en la moto, o de aquel joven emprendedor sin haber aceptado el consejo de su padre que los amaba tanto que les aconsejó muy bien?
¿Estas dispuesto a arriesgar un futuro que aun no conoces? Quizás este sea el momento para meditar sobre ello.

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