La adivina en la ciudad

Woman dressed as a fortune teller holding cards beside a wagon labeled Madame Zolar's Fortunes & Curiosities at a circus grounds
Muy común varios años atrás.
Había venido a la ciudad, un circo. En él se podían ver los animales más comunes que suelen traer. También presentaban los espectáculos que casi todos los circos realizan. Pero este circo tenía algo muy especial que a la mayoría le producía una gran intriga, así como algo de miedo. 
Tenían una vidente dentro del grupo, que se decía que podía conocer tanto el pasado como el futuro.
Había largas filas, para hablar con aquella mujer, algunos salían frustrados y otros considerando que realmente era adivina.
La adivinación es una tarea muy antigua que algunas personas practicaron y que inclusive podemos encontrar en algunos escritos Bíblicos.
El saber si alguien dice al menos la verdad, fue una tarea que aún la ciencia ha tratado de conocer y se han creado instrumentos bastante confiables, pero no un 100%, como el polígrafo.
Pero en realidad ¿Cuánto nos agradaría que alguien pudiera saber y decirnos todo lo que hemos hecho?
Todo, no sólo lo que ven quienes nos rodean, sino también todo lo que no ven. Tanto nuestras acciones como nuestros pensamientos o deseos. Podría llegar quizás a ser vergonzoso. ¿Verdad?
Sin duda tendríamos miedo de que nos despreciasen o nos desaprobasen, aunque podamos saber que quienes nos juzgan no son mejores que nosotros.
De todos modos, hoy en día hay quienes suelen aceptar las visiones o revelaciones de aquellos que dicen conocer el pasado y el futuro, y hasta lucran con eso.
La pregunta que puede surgir es ¿Realmente hay quien puede conocernos tanto?
La respuesta es “SÍ”, pero depende en quien hayas puesto tu confianza, o más aún, tu fe.
La gran diferencia consiste en como usan lo que puedan llegar a conocer de ti.
A quienes nos apoyamos en la Biblia, conocemos la historia de la mujer Samaritana que Jesus encuentra junto al pozo y le revela su pasado.
Su intención no fue aplicar juicio, sino abrir sus ojos a la verdad. Si lees Juan 4:29 al 39 podrás conocer la historia.
Aquí podemos leer que hay alguien que sabe todo, que lee en los lugares más recónditos y ocultos de nuestro corazón, que conocen nuestros pensamientos más secretos e igualmente todas esas cosas que hemos hecho y que nos avergüenzan.
Sabemos que hay muchos que les cuesta creer en lo que no ven y prefieren acercarse a un psíquico a quien ven, pero no pueden tener seguridad de que lo que digan es verdad.
Jesús se preocupó mas de revelar nuestro pasado oculto, en lo secreto de nuestro corazón con el fin de que lo recuerdes y te arrepientas, no con la intención de juzgarte o criticarte, lo cual es lo que le agrada hacer al mundo. Sino que espera poder ayudarte.
Cuando leemos otro pasaje Bíblico en Juan 12: 4 al7, Jesús nos dice: No he venido a jugar al mundo, sino a salvar al mundo.
Si aún no puedes aceptar que hay un amor más allá de lo conocido, el cual no se puede razonar dentro de la lógica humana.
Solo te puedo decir lo que ningún psíquico te dirá pues se acaba su negocio, que Jesús esta solo a una decisión de distancia de ti, y quienes se atreven a abrir las puertas de su corazón, pueden conocerle y ser partícipe del beneficio que Su sacrifico en la cruz, nos dejó.
Pero déjame aclararte algo: no juzgues a lo que no conoces como mentira, siendo que solo lo haces porque no puedes ver.
Y piensas que (por tu ceguera espiritual), apoyarte en lo material es más correcto porque lo tienes a la vista. Porque eso material que ves es mas posible que sea una mentira solo con formas.
Tampoco te avergüences porque te cuesta creer. En los Evangelios podemos leer a un discípulo del Señor que le costó creer en momentos cruciales y le fue necesario ver.
Jesús no le criticó, ni lo reprendió, ni lo expulsó porque sabía que la duda es una condición humana que porque no proviene de Dios, actúa en Su contra.
Aquel hombre llamado Tomás dijo que no creería en la resurrección a menos que viera y tocara las marcas de los clavos en las manos de Jesús y pusiera su mano en su costado. Juan 20:25.
Jesús decidió mostrarse a Tomas de la manera que él exigía, porque no juzgo ni aún su desconfianza. Te aseguro que tampoco juzgará la tuya y si le das una oportunidad te lo demostrará.
Pero no podemos solo mirar la misericordia de Dios y pasar por alto Su justicia. Por tanto, Jesús también dijo a los demás al final del versículo 29 “bienaventurados los que no vieron y creyeron.”
De cualquier manera, espero que puedas disfrutar de los beneficios de tus decisiones.

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