Es probable que a muchos de nosotros nos suenen familiar cuando se cuentan las historias de los inmigrantes. Pero detrás de todas ellas, resuenan las consecuencias de haber dado un paso más allá de lo que pudo haberse considerado razonable para la gente de otro tiempo. Cuando alguien se encuentra ante una encrucijada en la vida y tiene muchas condiciones adversas y otras tantas a favor, es cuando aparecen aquellos críticos que suelen ser mas conformistas y nos dicen: “es una locura lo que piensas; dejar la seguridad de tu tierra por aventurarte a algo desconocido ¡estás loco! Mientras encontrarás a otros que te pueden decir “te comprendo aquí la estas pasando mal tú y tu familia, debes buscarles un futuro mejor”. Es en ese momento que te sientes tan solo y desesperado porque es necesario tomar una decisión, y te preguntas ¿Cuál será el mejor camino? Traes a tu mente los momentos actuales y a su vez, lo que dicen que en otros pueblos está sucediendo. Te aseguro que esto no es fácil para nadie cuando se llega a este punto. Esta historia nos cuenta sobre un hombre, padre de familia que debía tomar su decisión. Salir de su tierra a otro lugar con su familia, sabiendo que los iban a ver como extranjeros y les podía costar adaptarse. Pero la forma digna de ganarse el sustento para su familia en su pueblo se había acabado y se marcharon. Se establecieron en otro lugar, él su esposa y sus 2 hijos, y con sacrificio el padre de familia llegó a criar sus dos hijos hasta cuando ellos pudieron trabajar y colaborar con la casa. Cuando parecía que ya eran aceptados por aquel pueblo al verlos trabajadores y sacrificados, se fueron abriendo nuevas puertas para ellos, al punto que sus dos hijos llegan a casarse con dos mujeres del lugar, pero continuaban viviendo todos juntos como una gran familia. Pero nuevamente el golpe duro le llega a la familia, primero el marido muere. Probablemente por todo el estrés y cansancio que había padecido, y además de esto en muy poco tiempo después mueren también los hijos. Primero uno y al poco tiempo el otro de un virus que había afectado la zona. Así es que la mujer que no era muy conocida en el lugar, ya que en aquel entonces las mujeres se dedicaban solo a las tareas de la casa. Se da cuenta de que con sus años y sin que nadie la conociera allí, no tenía oportunidad ninguna. Por lo cual, se ve obligada a tomar la decisión de volverse a su pueblo natal de modo que al menos pudiera mendigar a algún familiar o conocido para su sustento. Ella estaba llena de amargura y dolor al tener que tomar aquella decisión. Así que llama a sus dos nueras, las cuales eran de aquel lugar y les aconseja que se vuelvan a sus familias y que rehagan sus vidas, quizás hasta puedan encontrar otro hombre y casarse y ser felices entre los suyos. Una de ellas la abrazó y con lagrimas en sus ojos aceptó el consejo de la anciana suegra. Pero la otra la amaba tanto, tenía tanta afinidad con ella que su decisión fue otra. Ella le dijo: de ninguna manera te dejaré sola, adonde tus vallas, iré yo, tu pueblo será mi pueblo y tu Dios mi Dios. Eso es una demostración de inmensa fidelidad al no dejar tirado al caído, sino que solidarizarse al 100% con ella. Llegaron al pueblo de su suegra justo al comienzo de la temporada de la cosecha, lo que la nuera lo vio como una oportunidad de trabajo para ella, así poder traer al menos algo de alimento para ambas. Sin dudarlo salió a los campos tras la gente que recogían las cosechas, pero al principio le fue difícil, ya que como dijimos, aquella sociedad consideraba a la mujer mas bien para las tareas de la casa y la familia. Comenzó a frecuentar un campo diariamente, juntando lo que los jornaleros dejaban caer en su apuro por completar la estiva y acumularlas para recibir el un salario bueno. Además, el reglamento de la provincia obligaba a las grandes empresas agrarias a no recoger el excedente de las cosechas mecanizadas, dejando las sobras en los bordes para que los desamparados pudieran subsistir. Allí pasó esta joven jornadas de catorce horas bajo un sol inclemente, con las manos sangrando, recogiendo lo que los demás dejaban caer. El capataz de aquel campo vio la tenacidad y responsabilidad ante su perseverancia de volver todos los días y mantenerse bajo aquel duro clima trabajando por mucho menos que un jornalero y habló de ella con el dueño de aquel campo, un hombre maduro y de muy alta reputación en aquel lugar, quien también la observó y afirmó lo dicho por su capataz. Al punto que decidió hablar con ella, preguntarle su nombre y de donde venia y ofrecerle trabajar junto a la cuadrilla si se animaba, lo cual aceptó alegre y fue a contárselo a su suegra. —Fue entonces que aquel hombre se llegó a dar cuenta que aquella muchacha era la que en el pueblo se contaba que había regresado con su suegra para acompañarla en aquella difícil situación que le había tocado vivir. La decisión que había tomado al parecer le haría vivir una vida de mucho sacrificio por los demás. Es evidente que aquella mujer estaba llena de cualidades, que superaban las físicas y que hacen que un verdadero hombre le preste más atención a ese tipo de mujer, no por lo que se ve solamente, sino por valores morales y espirituales que son los que realmente dejarán siempre huellas en la vida de quienes nos rodean. Así llegó este acaudalado hombre a enamorarse de aquella mujer, y ella vio en él, a un hombre que le había entregado su confianza, le había dado una oportunidad para llevar la carga de su vida, y había velado por ella y su suegra, de modo que correspondió aquel amor. Con el paso de un poco de tiempo llegaron a formalizar un matrimonio. Pero de todos modos su suegra no quedó desamparada pues tal como lo había prometido la muchacha, la llevó con ella a su nueva casa y formó parte de su familia, con tanta afinidad entre ambas, que luego sería ella la que cuidaría a su hijo con el mismo amor que había recibido de aquella muchacha. Las decisiones en la vida hay veces pueden ser erradas a pesar de que tratamos de tomarlas con motivos justos y lógicos, así como habrá algunas decisiones que a pesar de parecer incoherentes y hasta perjudiciales para nosotros personalmente, cuando llevan consigo un motivo más elevado que nutrir el “YO” y se apoyan en pensar en el prójimo en desgracia, son tomadas en cuenta por Dios, quien abre las puertas, en donde nos pudiera parece que no hay caminos a seguir. Esta decisión fundamentada en el amor y la fidelidad de una mujer puede sonar como una historia real, y se que debe existir en algún lugar, más aún, espero que sean en muchos lugares. Pero en realidad esta historia está tomada del libro de Rut, la Moabita que podemos leer en la Biblia con los nombres de cada personaje. Una vez más podemos observar que los que creen que La Biblia es solo un libro religioso, de ésta forma, podrán entender que en ella hay historias que suceden aún hoy con solo cambiar los personajes y los tiempos. Ello nos demuestra que seguramente es un libro de apoyo para todo el que quiere conocer como enfrentar la vida y los problemas que suelen aparecernos con el paso del tiempo, con una forma tan vívida y además segura de resolverlos si alguna vez puedan golpear nuestras puertas. Querido lector, deja las objeciones que te puede haber enseñado el mundo y apóyate en el Manual del Fabricante que te permitirá vivir con seguridad en todos los tiempos. Te estaremos esperando para apoyarte si lo incluyes en tus decisiones.
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